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domingo 17 de diciembre

Semana III de Adviento

Domingo III de Adviento. San Juan de Mata
Domingo III de Adviento. San Juan de Mata

Con otros compañeros (trinitarios) aplicaba su renta al  rescate de esclavos de los árabes (†1213).

La Concepción Inmaculada de Santa María, Virgen

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Solemnidad

IMPORTANCIA DE LA CELEBRACIÓN

«Durante el tiempo de Adviento, es recordada la solemnidad del día 8 de diciembre –en la cual, juntamente con la Inmaculada Concepción de la Virgen Madre de Dios, son recordados la preparación radical (Is 11,1.10) de la venida del Salvador y el feliz inicio de la Iglesia sin mácula ni arruga» (Papa Pablo VI, Marialis Cultus, 3).

«El fundamento bíblico de este dogma es encuentra en las palabras que el ángel dirigió a la chica de Nazaret: ‘Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo’ (Lc 1,28). ‘Llena de gracia’, en el original griego Kekharitomene, es el nombre más hermoso de María, nombre que le dio el mismo Dios para indicar que desde siempre y para siempre es la amada, la escogida, la escogida para recibir el don más precioso, Jesús, ‘el amor encarnado de Dios’ (Deus caritas est, 12)» (Papa Benedicto XVI).

- «Oh Señora, no dudéis. ¡Dad la respuesta que cielos y tierra han esperado escuchar durante tanto tiempo! ¡No lo demoréis más y decid que sí!» (San Bernardo, 1090-1153, Super, Missus ets, Hom. IV, 8).

María respondió:

Como si Dios tuviese obligación de esperar un permiso...

La tuya sería la segunda palabra

y ella crearía de nuevo el mundo dañado

como un juguete muerto que de repente volviese a latir.

Pere Casaldàliga (1928)

HISTORIA DE LA SOLEMNIDAD

Siglo II: «Ana se lamentaba diciendo: ‘Lloraré mi esterilidad’... Y hete aquí que un ángel del Señor se le presentó, diciendo: ‘Ana, el Señor ha escuchado tu oración. Concebirás y darás a luz. Y en todo el mundo se hablará de tu descendencia... A Ana se le cumplieron los meses. Y en el séptimo mes dio a luz, y preguntó a la comadrona: -¿Qué he alumbrado? –Una niña, le contestó la comadrona. Y Ana exclamó: -‘Hoy mi alma ha sido enaltecida’. Y acunó a la niña. Cumplidos los días, Ana se limpió de su impureza ritual y amamantó a la niña. Y le puso por nombre María» (Proto-Evangelio de Santiago II.IV.V).

750: En el Sinaxario (libro que en el rito bizantino contiene, según el orden del calendario, las vidas de los santos o el resumen de una fiesta) de Constantinopla, el 9 de diciembre, se constata: ‘La concepción de Santa Ana, madre de la Theotokos’, después del canon de Andrés de Creta y de la homilía de Juan de Eubea (740).

Siglo IX: El calendario marmóreo de Nápoles (~840-850) ya celebra el día 9 de diciembre la ‘Concepción de Santa Ana (madre) de María Virgen’.

Siglos X-XI, mediados: Los cruzados ingleses importan la celebración a los monasterios griegos de la Italia meridional, y se celebra como la Concepción de María libre del pecado original. Las controversias teológicas sobre el tema no favorecieron su desarrollo ni la exacta formulación. Los hay que celebran la concepción ‘inmaculada’ de María (sin el pecado original); otros, la ‘santificación’ de María (‘purificación’ del pecado original).

Siglo XI: En el Concilio de Vercelli, el Papa León IX recomienda que se honre a la Concepción de la Santísima Virgen.

Siglo XII: La primera apología de la Concepción de María es redactada per un monje de Canterbury, Eadmer († 1124), secretario de San Anselmo (†1109), y provocó la reacción de San Bernardo, que, en una carta dirigida (hacia el año 1129) a los canónigos de Lyon critica esta novedad, recogiendo posteriormente también el consenso de numerosos dominicos (Santo Tomás no la consideraba verdad de fe). La celebración será acogida por los franciscanos, que destacan la humanidad de Jesús.

1166: Por mandato del emperador bizantino Manuel Commeno, la celebración es de precepto en Oriente.

1263: El Venerable Duns Scoto realiza aportaciones teológicas importantes a la cuestión de la Concepción de María..

Siglo XIII, finales: En Barcelona, la fecha es festiva.

1397: En las Ordinaciones catalanas leemos que la octava de la fiesta duraba hasta el día de Santa Lucía y se la había considerado como un anticipo de las fiestas de Navidad. Los condes-reyes de Cataluña y Aragón fueron decididos defensores de la pureza de la Virgen María. Desde los tiempos de Juan I (1458-1479), y los Juegos Florales, es fiesta en Cataluña y fue Martín el Humano (1396-1410) quien la hizo extensiva a todos sus reinos. También fundó la cofradía, de la cual se consideró el hermano mayor, y solamente reyes y príncipes podían formar parte de ella.

1439: El Concilio de Basilea (sesión XXVI) le confiere carácter de universal y se le dedica la Capilla Sixtina.

1477, febrero 17: Finalmente, el Papa Sixto IV (1471-1484), en la constitución Prae excelsa, adopta oficialmente el oficio del franciscano Bernardino de Bustis, con la misma colecta con que seguimos rezando hoy en día. El Papa Sixto IV completa la tesis de la Inmaculada co0n la bula Grave nimis (1482), y con otra de 1483. Pero permanece la controversia con los partidarios de San Bernardo y Santo Tomás de Aquino, que creen que ‘todos pecaron’ (Rom 5,12).

1546: Concilio de Trento: «El Concilio declara que no es su intención influir en el decreto relativo al pecado original, a la Bienaventurada e Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, pero que hay que observar las constituciones del papa Sixto IV» (sesión V, Decretum de peccato originali).

1570, agosto 7: Papa Pío V: «Cada uno exponga con la conveniente modestia lo que le parezca más justo y seguro». En su Misal el Papa la admite como memoria, sin el calificativo de Inmaculada Concepción, i con una simple colecta.

1570, noviembre 30: El mismo Papa Pío V con la bula Super speculam, prohíbe las disputas públicas sobre el dogma y los escritos en lengua vulgar, si bien sigue permitiendo las discusiones académicas.

1708: El Papa Clemente XI eleva la celebración a precepto.

1739: Se instituye en Montserrat una cofradía de la Inmaculada que se extiende por toda Cataluña.

1760: Es proclamada Patrona de España. El país rivalizó, a través del ‘voto inmaculista’ de las universidades, entidades y ciudades, su devoción y defensa del dogma de la Concepción de María. De donde las maravillosas ‘Inmaculadas’ de Murillo, El Greco, Zurbarán, Velázquez, Ribera...

1844: Se le añade canónicamente el atributo de Inmaculada.

1853: «La cuarta carta pastoral fue una invitación a la oración y demás a fin de obtener la declaración dogmática de la Inmaculada Concepción de María» (San Antonio María Claret, Autobiografía, 549).

1854, diciembre 8: El Papa Pío IX: «Declaramos, afirmamos y definimos que ha sido revelada por Dios, y por consiguiente, que debe ser creída firme y constantemente por todos los fieles, la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original, en el primer instante de su concepción, por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo, salvador del género humano» (Bula Inefabilis Deus, nº 9-18). Con esta definición solemne, la fiesta se enriquece con unos formularios de la misa i del oficio de notable belleza. La fecha del 8 de diciembre (en Oriente el 9 de diciembre) se debe a la antigua fiesta de la natividad de María.

1855, julio 12: «La quinta carta pastoral fue por motivo de la declaración de la Inmaculada Concepción. Esta carta se ha impreso y reimpreso en Cuba, Barcelona y París. Todo sea para la mayor gloria de Dios y de María Santí­sima y bien de las almas, como ha sido siempre mi intención... A las 5 ½ de la tarde, en que concluí la Carta pastoral de la Inmaculada Concepción, me arrodillé delante de la imagen de María para darle gracias de haberme ayudado en escribir aquella carta, y de repente y de sorpresa oí una voz clara y distinta desde la imagen que me dijo: Bene scripsisti» (San Antonio María Claret, Autobiografía, 549 y 674).

1879: En el 25 aniversario del Dogma, el Papa León XIII la solemniza con la categoría de fiesta con octava (doble de primera clase con vigilia).

1960: En la reforma litúrgica posterior al Concilio Vaticano II, la fecha se celebra como solemnidad.

LITURGIA

Oración colecta

Oh Dios, que por la Concepción Inmaculada de la Virgen María preparaste a tu Hijo una digna morada, y en previsión de la muerte de tu Hijo la preservaste de todo pecado, concédenos por su intercesión llegar a Ti limpios de todas nuestras culpas.

Gén 3,15: «Pongo hostilidad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y su descendencia».

Sal 96,1-3: «Cantad al Señor un cántico nuevo… contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones».

Ef 1,4: «Dios nos eligió en Cristo antes de la creación del mundo para que fuésemos santos e intachables ante Él por el amor».

Lc 1,28: «- Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».

Prefacio

Porque preservaste a la Virgen María de toda mancha de pecado original, para que en la plenitud de la gracia fuese digna Madre de tu Hijo y comienzo e imagen de la Iglesia, esposa de Cristo, llena de juventud y de limpia hermosura.

San Antonio María Claret, 1807-1870 (Aut. 157)«– ¡Oh Inmaculada Virgen y Madre de Dios, Reina y Señora de la gracia! Dignaos por caridad dar una compasiva mirada a este mundo perdido. Reparad cómo todos han abandonado el camino que se dignó enseñarles vuestro santísimo Hijo; se han olvidado de sus santas leyes y se han pervertido tanto, que se puede decir: Non est qui faciat bonum, non est usque ad unum. Se ha extinguido en ellos la santa virtud de la fe, de suerte que apenas se encuentra sobre la tierra. ¡Ay! Extinguida esta divina luz, todo es obscuridad y tinieblas, y no saben dónde caen. Sin embargo, agolpados van con paso apresurado por el ancho camino que les conduce a la eterna perdición».

 

 

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