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martes 23 de abril

Octava de pascua

Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor

San Jorge

HISTORIA DE LA FIESTA

350: El màrtir Jorge, llamado por los orientales “el gran màrtir”, goza de una gran veneración en su sepulcro de Lidda (Palestina), sepulcro que el sultán Saladino arrasó en el siglo XII. La tradición nos dice que era de Capadocia (actual Turquía) y que debía morir en la persecución de Dacio (249-251) o de Diocleciano (300-304).

Siglo V: El Decreto Gelasino (índice de libros prohibidos) califica de apócrifa la “Passio sancti Georgii”; nacido en Capadocia la actual Turquía) fue instruido por su madre en el cristianismo y habría tenido el atrevimiento de destruir los ídolos y de matar a sus sacerdotes. Soldado y tribuno se enfrentó a Dacio (249-251) o a Diocleciano (300-304) que lo hizo torturar y decapitar.

600: Su popularidad, que ya se ha extendido por todo el oriente, también lo va haciendo por occidente  a través de la pasión breve (con el rey Dadiano).

Siglo VII: El papa León II (682-683) le dedica una basílica en el Velabro.

Edad Media: Los croatas ven en él un modelo de Caballero cristiano. Y una serie de órdenes religiosas, militares y de caballería lo tendrán por patrón:

Siglo XII:  de Calatrava creada en Castilla,

1201:  de San Jorge de Alfana,

1348: de la Jarretera inglesa, fundada por Eduardo III,

Siglo XIV: de San Jorge de Rougemont creada en Borgoña,

1464: de San Jorge del Sacro Imperio, fundada por el Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Federico III de Austria,

Siglo XVIII: las órdenes de San Jorge de Baviera y de Rusia,

1907: el movimiento escolta creado por Robert Baden-Powell,

1222: el rey Enrique III lo proclama patrón de Inglaterra. Lo será también de Cataluña y Aragón, Armenia, Baviera, Canadá, Capadocia, Grecia, Hannover, Lituania, Malta, Palestina Portugal, Rusia, Sajonia, Serbia, Tirol; y un país-Georgia- lleve su nombre.

Edad Media, final: Comienza a propagarse la imagen del caballero hiriendo al dragón (defensor de todo el pueblo); imagen que coincide con la de otros treinta santos.

1456, abril 17: Las Cortes Catalanas reunidas en el claustro de la catedral del Barcelona lo nombren Patrón de Cataluña; y en 1462 lo ratifican definitivamente.

1459: Las Cortes Catalanas decretan fiesta el 23 de abril, día de San Jorge.

1667: El papa Clemente IX declara el día de San Jorge festividad en toda Cataluña.

1727: Se vuelven a abrir las puertas de la Generalidad para celebrar la fiesta de San Jorge.

Colecta: Señor, alabamos tu poder y te rogamos que san Jorge, fiel imitador de la pasión de tu Hijo, sea para nosotros protector en nuestra debilidad. Por nuestro Señor Jesucristo.

 

 

CÁDIZ A CONTRAPELO: 1812-1978

DOS CONSTITUCIONES EN ENTREDICHO

sinopsis

La relevancia de las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812 en la historia de España es indiscutible. Pero su progresiva mitificación ha llevado a desconocer sus defectos y considerarla «el mejor de los códigos», y a imputar a factores exógenos el fracaso de sus diferentes experiencias en España, Europa y América. Como mito ha ensombrecido aspectos clave de nuestra historia política y constitucional. Y, en fin, como mito con pretensiones fundacionales se ha querido enraizar en Cádiz la identidad nacional española, algo erróneo y lesivo para dicha identidad. El grito de «¡Españoles ya tenéis patria!» no sólo contradice la realidad histórica de España sino que pretendió fundar la identidad española en la cristalización institucional de las «dos Españas» gestadas a lo largo de los siglos anteriores. La Constitución de 1812 no surgió del consenso nacional sino de la opción de media España sobre la otra media, y semejante tajadura todavía gravita sobre nuestra conciencia colectiva. El éxito que hasta hoy ha tenido la obra de 1978 se debe a que fue una Constitución consensuada, esto es, pactada, y ello contrasta con la experiencia gaditana que desde su génesis y, sobre todo, en su práctica aplicación se presentó como un «trágala». La vigente Constitución de 1978 que, pese a sus abundantes defectos, nos ha proporcionado el más largo periodo de estabilidad democrática, tampoco debe ser mitificada y, de hecho, se pone ahora en entredicho desde frentes diversos. Pero a la hora de reformarla, si es que procede, es preciso evitar los errores rupturistas que confunden la poda del árbol con su tala. Para huir de los malos usos, tanto de la Constitución como de su revisión, puede ser útil el análisis de la experiencia gaditana, y a ello contribuye decisivamente este libro.

ficha técnica

título
CÁDIZ A CONTRAPELO: 1812-1978
isbn 9788415472919
fecha de publicación 01/05/2013
número de ediciones 1
datos del libro 256 pags
dimensiones 21,00 x 13,00 cm
encuadernación Cartoné
idioma Español / Castellano


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La relevancia de las Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812 en la historia de España es indiscutible. Pero su progresiva mitificación ha llevado a desconocer sus defectos y considerarla «el mejor de los códigos», y a imputar a factores exógenos el fracaso de sus diferentes experiencias en España, Europa y América. Como mito ha ensombrecido aspectos clave de nuestra historia política y constitucional. Y, en fin, como mito con pretensiones fundacionales se ha querido enraizar en Cádiz la identidad nacional española, algo erróneo y lesivo para dicha identidad. El grito de «¡Españoles ya tenéis patria!» no sólo contradice la realidad histórica de España sino que pretendió fundar la identidad española en la cristalización institucional de las «dos Españas» gestadas a lo largo de los siglos anteriores. La Constitución de 1812 no surgió del consenso nacional sino de la opción de media España sobre la otra media, y semejante tajadura todavía gravita sobre nuestra conciencia colectiva. El éxito que hasta hoy ha tenido la obra de 1978 se debe a que fue una Constitución consensuada, esto es, pactada, y ello contrasta con la experiencia gaditana que desde su génesis y, sobre todo, en su práctica aplicación se presentó como un «trágala». La vigente Constitución de 1978 que, pese a sus abundantes defectos, nos ha proporcionado el más largo periodo de estabilidad democrática, tampoco debe ser mitificada y, de hecho, se pone ahora en entredicho desde frentes diversos. Pero a la hora de reformarla, si es que procede, es preciso evitar los errores rupturistas que confunden la poda del árbol con su tala. Para huir de los malos usos, tanto de la Constitución como de su revisión, puede ser útil el análisis de la experiencia gaditana, y a ello contribuye decisivamente este libro.

título
CÁDIZ A CONTRAPELO: 1812-1978

isbn 9788415472919
fecha de publicación 01/05/2013
número de ediciones 1
datos del libro 256 pags
dimensiones 21,00 x 13,00 cm
encuadernación Cartoné
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