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martes 22 de agosto

Semana XX del tiempo ordinario

Nuestra Señora, Reina de Cielo y Tierra
Nuestra Señora, Reina de Cielo y Tierra

«¿Quién soy yo para que visite la madre de mi Señor?» (Isabel a María, Lc 1,43).

«Dios todopoderoso, que nos has dado como Madre y como Reina a la Madre de tu Unigénito, concédenos que, protegidos por su intercesión, alcancemos la gloria de tus hijos en el reino de los cielos. Por Nuestro Señor Jesucristo» (Colecta).

«La solemnidad de la Asunción se prolonga gozosamente en la celebración de la memoria de Nuestra Señora Reina, que se celebra ocho días después y en la cual contemplamos a Aquella que, sentada al lado del Rey de los siglos, resplandece como Reina e intercede como Madre» (Papa Pau VI, Marialis cultus, 02.02.1974).

«La Virgen Inmaculada… fue llevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo y elevada al trono por el Señor como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los señores (cf. Ap 19,16)  y vencedor del pecado y de la muerte» (Constitución Lumen Gentium 59, Concilio Vaticano II).

La celebración de Nuestra Señora Reina es un paralelo de la solemnidad de Cristo Rey; como lo es la del Corazón Inmaculado de Maria de la del Sagrado Corazón de Jesús. Instituida en el año 1955, se celebraba el 31 de Mayo; la nueva fecha de hoy en día acerca más la realeza de la Virgen a su Asunción o glorificación del 15 de Agosto.

La humilde joven de Nazaret, que se definió como “la esclava del Señor”, es Reina por su amor, por su fidelidad, por su entrega a la voluntad del Padre. De ahí que el pueblo cristiano, de un modo especial desde la Edad Media, invocase a María como “Reina y Madre de misericordia”, como expresión de su confianza hacia ella. María, asunta al cielo, en comunión total con Dios, permanece atenta amorosamente al camino de cada uno de sus hijos en la tierra.

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DESAPARECER DE SÍ -LE BRETON, DAVID-978-84-16638-97-0

DESAPARECER DE SÍ

sinopsis

El individuo no cesa de renacer nunca. Cambia para seguir siendo el mismo. Y puede llegar a sentir la tentación del abismo, o al menos la de desaparecer, la de ser alguien distinto o, a la inversa, multiplicarse.



A veces ocurre que ya no deseamos comunicarnos, dejar nuestra impronta en el tiempo, ni siquiera participar en el presente; que no tenemos proyectos ni deseos, que preferimos ver la vida desde la orilla. Eso es la ausencia.

La ausencia afecta a hombres y mujeres corrientes, llega hasta el fondo de sus seres y se apropia de ellos. Se trata de un estado particular que nos deja fuera del tejido social y en el que uno desaparece por un tiempo, pero que, paradójicamente, es necesario para seguir viviendo.



Este libro del sociólogo David Le Breton es esencial para comprender por qué tanta gente siente esa «necesidad de ausencia», opuesta al estilo de vida occidental en donde se intenta controlar todo; un mundo marcado por las obligaciones, las exigencias, los compromisos, la apariencia, el estrés, y por la búsqueda frenética de sensaciones. Es ahí donde aparece el deseo de desconectar, de hacerse invisible, de ausentarse.

ficha técnica

título
DESAPARECER DE SÍ
isbn 978-84-16638-97-0
fecha de publicación 20/05/2016
número de ediciones 1
datos del libro 202 pags
encuadernación Rústica
idioma Español / Castellano

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