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domingo 5 de abril

Semana Santa

Domingo de Pasión o de Ramos

 

HISTORIA DE LA SEMANA SANTA

De la primitiva celebración de la Vigilia Pascual se pasa, en el siglo IV a la celebración del Triduo Pascual: “Es necesario que observemos no solamente el día de la pasión, sino también el de la resurrección…Este es el Triduo Pascual durante el cual Jesucristo ha sufrido, ha respondido y ha resucitado”. (s. Ambrosio, Ep. 23,12-13). “Considera atentamente los tres días santos de la crucifixión, desde la sepultura y de la Resurrección del Señor…la Pascua se ha de celebrar de esta manera” (S. Agustín, carta de enero, PL 33 215).

Actualmente, “el Triduo Pascual de la Pasión y de la Resurrección del Señor empieza con la misa vespertina de Jueves Santo de la Cena del Señor, tiene su centro en la Vigilia Pascual i se acaba con las vísperas del Domingo de Resurrección (norma 19 del calendario romano 1969).

Del Triduo Pascual se pasa a la observación de la Semana Santa, que en la tradición primitiva recibió diversos nombres: Semana Santa, Pascual, Mayor, Grande, Auténtica, Penal, Muda (estaban prohibidas por causas forenses).

Después de romperse o diluirse a lo largo de los siglos hasta la reforma actual del Misal de Pablo VI –precedida de la reforma de Pio XII-, la unidad celebrativa del Triduo Pascual se mantiene.

LITURGIA DEL DOMINGO DE PASIÓN (O DE RAMOS)

Colecta: Dios todopoderoso y eterno, tú quisiste que nuestro Salvador se anonadase, haciéndose hombre y muriendo en la cruz, para que todos nosotros sigamos su ejemplo; concédenos que las enseñanzas de su pasión nos sirvan de testimonio, y que un día participemos en su resurrección gloriosa. Por nuestro Señor.

Tiene dos partes diferenciades:

La procesión: precedida de la bendición de los ramos y de la proclamación del evagelio de la entrada en Jerusalén.

A finales del siglo IV, la peregrina Egeria ya narra la celebración que se hacía en Jerusalén: el obispo y el pueblo (con ramos en las manos) se dirigían cantando des del monte de las Oliveras hasta el Anástasi (lugar de la resurrección); los niños tenían un lugar especial. Los peregrinos de diversas procedencias exportaron la fiesta a sus lugares de origen: frecuentemente el obispo vestía roquete; o bien se llevaba el libro de los Evangelios, la cruz o el Santísimo Sacramento; por el camino se hacían estaciones con oraciones, cantos y bendiciones.

La eucaristía: en la cual se leían los cánticos del Siervo de Dios (Is 50,4-7), el himno paulino que refiere “la muerte y una muerte en cruz” (Fl 2,6-11>) i la Pasión del Señor, según el evangelio de cada ciclo (esta año de San Mateo).

En Roma, en la antigüedad, el domingo se leía la pasión según San Mateo; el martes, según San Marcos y el miércoles, según San Lucas. Ahora, el domingo se lee el evangelio correspondiente a cada ciclo. El lunes la escena de la mujer que derrama el perfume sobre los pies de Jesús (Jn 1,2-11); el martes el anuncio de las traiciones de Pedro y de Judas (Jn 13,21-38); el miércoles, se insiste en la de Judas (Mt 26,14-25).Las primeras lecturas son del Siervo de Yahvé de Isaías.

El color es el rojo (Domingo de Pasión), como el Viernes Santo.

En este día, en 1985, se organizó en Roma la I Jornada Mundial de la Juventud. Ante el éxito se decidió hacer el encuentro cada año, alternando jornadas en las diócesis (coincidiendo siempre con el domingo de Pasión-Ramos) y encuentros internacionales en otras ciudades grandes (eligiendo fechas diversas).

San Antonio Mª Claret (1807-1870)

“Restablecido fui a la iglesia a dar gracias a Dios, administré el sacramento de la confirmación a todos los que estaban por confirmar, y después me dirigía a Santiago de Cuba, administrando la confirmación por todas las parroquias que hallábamos por el camino. Hicimos noche en una hacienda que se llama Santo Domingo, y creyendo los enemigos que pararíamos en otra hacienda llamada Altagracia, por la noche la incendiaron. Por el anochecer del día siguiente llegamos a Santiago, y toda la ciudad nos salió a recibir con grandes muestras de alegría al verme, pues ya me creían muerto. El día siguiente a mi llegada, era el viernes de los Dolores, fui a la iglesia de la Virgen de los Dolores a darle gracias, celebré la Santa Misa y di la comunión a mucha gente, y asistí a la Misa Solemne y sermón. Hice después la bendición en el Domingo de Ramos y todas las funciones de Semana Santa y Pascua” (Autobiografía 586).

LA SEMANA SANTA Y EL PAPA FRANCISCO

“Con el Domingo de Ramos empezamos la Semana Santa. ¿Qué quiere decir para nosotros vivir la Semana Santa? Dios no esperó a que nosotros fuésemos a Él, sino que Él se puso en movimiento hacia nosotros, sin cálculos. Dios es así: da siempre el primer paso, se mueve hacia nosotros.  Jesús había vivido las realidades cotidianas de la gente más sencilla: se conmovió ante la multitud; lloró ante el sufrimiento de Marta y María por la muerte de su hermano Lázaro; sufrió también la traición de un amigo. En Semana Santa vivimos el vértice de este camino” (Audiencia General, 27.03.13).

“Jesús entra en Jerusalén para morir en la cruz. Y es precisamente aquí donde resplandece su reino, según Dios: su trono real es el madero de la cruz. ¿Por qué la cruz? Porque Jesús toma sobre Él el mal, la suciedad, el pecado del mundo, también el nuestro, y lo lava con su sangre, con la misericordia. Jesús, en la cruz, siente todo el peso del mal, y con la fuerza del amor de Dios lo vence; lo derrota con su resurrección. La cruz de Cristo, abrazada con amor, nunca conduce a la tristeza, sino a la alegría” (Jornada Mundial de la Juventud, 24.03.13).

“La Semana Santa es un tiempo de gracia que el Señor nos da para abrir nuestro corazón” (Audiencia General, 27.03.13).

“Esta semana ha comenzado con una procesión festiva con ramos de olivo; todo el pueblo acoge a Jesús. Pero esta semana se encamina hacia el misterio de la muerte de Jesús y de su resurrección. Escucharemos su pasión. Nos hará bien hacernos una sola pregunta: “¿Quién soy so?”. ¿Quién soy yo delante de Jesús que entra contento en Jerusalén? ¿Lo acompaño o bien guardo las distancias? Y hoy me pregunto: ¿Soy yo como Judas, que finge amarlo y besará al maestro para entregarlo, para traicionarlo? ¿Soy yo un traidor? ¿Y cuando hago esto, si lo hago, creo que de esta manera salvo al pueblo?” (Homilía 13.04.14).

Puedes consultar las lecturas de hoy en lecturas.misa.app.

POLIFEMO Y LA MUJER BARBUDA

CRÓNICA (DES)ENFADADA DE UN CÁNCER ATÍPICO

sinopsis

En este libro no encontraremos las memorias de una paciente en su afán irrefrenable por narrar sus peripecias hospitalarias. Tampoco es un manual de autoayuda, ni un ajuste de cuentas o un memorial de agravios. No es un ensayo que trate de probar tesis sesudas que pasen a los anales de la historia. Este libro es, en realidad, algo más cercano a la bitácora: unas líneas de navegación por las que transcurre la vida después de haber descarrilado de la normalidad y haberse visto obligada a buscar otros surcos en los que hacer camino al andar. Esto inaugura una perspectiva nueva de la vida, tanto propia como ajena, en cuanto a proyectos y prioridades se refiere: los hábitos comunicativos, la escala de sensibilidades, la rareza de la enfermedad y la enfermedad como rareza. El resultado es cercano e irónico, y no busca la incorrección pero da la espalda a la corrección porque cuentas las cosas como son. Algo muy difícil de hacer hoy en día.

ficha técnica

título
POLIFEMO Y LA MUJER BARBUDA
isbn 9788416700363
fecha de publicación 01/11/2016
editorial Roca Editorial
colección NO FICCION
número de ediciones 1
datos del libro 144 pags
encuadernación Rústica
idioma Español / Castellano

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título
POLIFEMO Y LA MUJER BARBUDA

isbn 9788416700363
fecha de publicación 01/11/2016
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colección NO FICCION
número de ediciones 1
datos del libro 144 pags
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